“Dejad que los niños…

Se acerquen a mi, porque solo el hombre que sea como niño, podrá ingresar al reino de los cielos”. El Evangelio nos trae otra verdad oculta. No se trata de SER NIÑO, sino de SER COMO NIÑO. El niño es alegre, juguetón, travieso, curioso, y no se preocupa: se ocupa de vivir. Confía en sus padres, quienes lo proveerán de lo necesario para su supervivencia. Así reza el Sermón de la Montaña: no nos preocupemos por el mañana, sólo hay que ocuparse de vivir, de permanecer en oración, en paz, buscar el Reino de Dios “y lo demás se nos dará por añadidura”. MAJOR 19

César Denario

Ocho de Copas – Como el viejo decía:

Las emociones están a todo lo que dan, y sin embargo llega un momento en que decimos: ¡basta!, por salud no sólo mental sino física y emocional. En ese lapso de nuestra existencia, ponemos las cosas en orden y sabemos que hay que practicar el desapego: dejar atrás lo que quizás un día nos sirvió, pero hoy es más un lastre que un apoyo.

Es difícil, sí, pero  como el viejo decía: si las cosas que valen la pena se hicieran fácilmente, cualquiera las haría.

 

CUPS 08

 

César Denario