La renta básica universal, para acabar con la pobreza

Luego de los desastrosos resultados que han conseguido los llamados “gobiernos neoliberales” que han expandido los niveles de desigualdad en el mundo, a pesar de pretender lo contrario, cada día más voces se suman a lo que es llamado “la renta básica universal”, un ingreso que se le daría a cualquier persona por el mero hecho de estar vivos.

Van fragmentos de una entrevista que publica el diario El País realizada a Rutger Bregman, autor de Utopía para realistas (2014), con el título La renta básica sería el mayor logro del capitalismo.

Entrevistador. Aboga por una jornada laboral de 15 horas semanales. Esa idea ya la puso sobre la mesa John Maynard Keynes y no parece que nos hayamos acercado mucho. ¿Por qué cree que ahora es posible?

RB. Durante décadas mucha gente pensó que tendríamos jornadas más cortas. Keynes no fue el único. En los años setenta la mayoría de los economistas y sociólogos estaban convencidos de ello. Pero en los ochenta eso cambió y empezamos a trabajar mucho más. Hoy estamos sobrepasados por el trabajo. Hay dos razones. El primero es el consumismo: compramos cosas que no nos hacen falta para impresionar a gente que no nos gusta. El problema de esa explicación está en que la mayor parte de las cosas que compramos y no necesitamos están producidos por robots y en el Tercer Mundo, lo que ha hecho que la mayoría trabajamos en el sector servicios. Eso nos hace buscar otro motivo, y es que en los últimos 30 años hemos asistido a un crecimiento disparatado del nivel de trabajos basura.

Entrevistador. ¿En qué sentido son basura?

RB. Un trabajo basura es un empleo calificado como inútil por la persona que lo desempeña. A menudo son trabajos muy bien pagados, pero pueden consistir en mandar correos electrónicos o escribir informes que nadie va a leer. No estoy hablando ni de basureros, ni profesores ni enfermeras. Y hay trabajo increíblemente útil que no se paga, como el cuidado de los niños o ancianos o el voluntariado. Si todos ellos dejaran de trabajar, sí tendremos problemas de verdad.

Entrevistador. ¿Y qué mecanismo usaría para asignar los salarios?

RB. La renta básica sería fundamental, porque por primera vez en la historia permitiría a la gente que pudiera decir no a trabajos que realmente no quiere hacer. Hoy ese es un privilegio solo al alcance de los más ricos, pero en el caso de que se implantara la renta básica sería un derecho al alcance de todo el mundo. A los niños se les dice que deben estudiar algo que les dé dinero. Con la renta básica, podrán hacer lo que quieran en la vida.

Entrevistador. Los críticos con la renta básica dicen que esos ingresos desincentivarían el trabajo. ¿Qué opina?

RB. Invierto tres capítulos de mi libro en hablar de experiencias que se han llevado a cabo para demostrar que cuando la gente recibe dinero gratis ni lo malgasta ni se lo bebe. Las investigaciones demuestran que todos queremos conseguir nuestro sueño. Y el gran desperdicio de nuestros días son los millones de personas que están atrapados en la pobreza o en un trabajo inútil.

Entrañable historia de amor, que no ha terminado

Aquí, la liga original aparecida en el NYT, escrito por Amy Krouse Rosenthal. 

You may want to marry my husband

Llevo un tiempo intentando escribir esto, pero la morfina y la falta de hamburguesas jugosas (creo que ya van cinco semanas sin comida de verdad) me han dejado sin energía y han interferido con lo que me queda de capacidad de prosa. Además, las siestas que me pegan a la mitad de escribir alguna oración claramente no han permitido que trabaje tan rápido como me gustaría hacerlo. Aunque, hay que admitirlo, también me dan algo de diversión psicodélica.

Pero tengo que terminarlo ya porque tengo una fecha límite, una muy cercana. Necesito decirlo, y hacerlo bien, mientras tengo tu atención y todavía tengo un pulso.

He estado casada con el hombre más maravilloso durante 26 años. Planeaba que fueran al menos 26 años más.

¿Quieren oír un chiste morboso? Una pareja casada llega a la sala de emergencias el 5 de septiembre de 2015. Unas horas y varios estudios después, el doctor les indica que el dolor inusual que siente la esposa en su costado derecho no es apendicitis, como pensaban, sino cáncer de ovario.

La pareja regresa a casa el 6 de septiembre, y descubre en medio de la conmoción que ese día que supieron lo que se avecina también es el día en el que empiezan su vida como aves de un nido vacío. La menor de sus hijos acaba de irse a la universidad.

Y tantos planes se desvanecen.

Ya no habría viaje con mi esposo y mis padres a Sudáfrica. Ya no hay razón para buscar la beca de Harvard Loeb, ni para hacer ese viaje soñado por Asia con mi madre. Para qué pensar en intercambios laborales en India, Vancouver o Yakarta.

No es coincidencia que las palabras cáncer y cancelar son tan similares.

 

Adoptamos entonces el plan alterno, que apodamos “ser”, para vivir el presente. Para el futuro, quiero presentarles al protagonista de este artículo, Jason Brian Rosenthal.

Es fácil enamorarse de él. A mí me tomó un día.

Déjenme explicar: el mejor amigo de la infancia mi padre, el “tío” John, me conocía tanto a mí como a Jason desde que somos pequeños, aunque por separado, por lo que nunca nos habíamos encontrado. Fui a la universidad en la Costa Este estadounidense y luego me mudé a California. Cuando regresé a Chicago, John –quien pensaba que Jason y yo éramos perfectos el uno para el otro– organizó una cita a ciegas.

Era 1989 y solo teníamos 24 años. Tenía exactamente cero expectativas de que la cita sería provechosa. Pero cuando tocó a la puerta de mi pequeña casa, pensé: “Oh, no, esta persona es muy simpática”.

Para cuando acabamos de cenar, me quería casar con él. Jason llegó a la misma conclusión, un año después.

Nunca he estado en Tinder, eHarmony ni nada así, pero voy a crear un perfil general de Jason, hecho a partir de mi experiencia con él tras 9490 días de vivir en la misma casa.

Empecemos por lo básico: mide 1,78 metros, pesa 72 kilos, tiene ojos color avellana y cabello entrecano.

Ahora va una lista de sus atributos, en ningún orden en particular, porque todos me parecen importantes:

Se viste bien. Nuestros hijos —que son adultos jóvenes—, Justin y Miles, a veces le piden prestada su ropa. Los que lo conocen o quienes llegan a avistar el espacio entre sus pantalones de vestir y sus zapatos saben que tiene un don para usar calcetas fabulosas. Está en forma y disfruta de ejercitarse.

Si nuestro hogar hablara, agregaría que Jason es asombrosamente habilidoso. Cuando se trata de comida… ¡wow, este hombre sabe cocinar! Después de un largo día no hay mayor regocijo que verlo cruzar la puerta con una bolsa del supermercado en las manos y me vuelve a conquistar con un aperitivo de aceitunas y algún queso que consiguió, en lo que cocina una cena.

A Jason le encanta escuchar música en vivo: es lo que más nos gusta hacer juntos. También debería de añadir que nuestra hija de 19 años, Paris, prefiere ir a un concierto con él que con cualquier otra persona.

Cuando escribía mi primer libro de memorias, mi editora dibujaba círculos en varias secciones sobre las cuales quería que elaborara. Decía: “Quiero saber más sobre este personaje”.

Estoy de acuerdo, claro, era un personaje cautivador. Pero podría haber dicho solamente: “Jason. Escribe más sobre Jason”.

Es un gran padre. Pregúntenle a quien sea. ¿Ven a esa persona en la esquina? Pregúntenle a ella, sabrá responder. Jason es compasivo… y puede voltear los panqueques en el aire.

Jason pinta. Amo sus obras. Lo llamaría un artista excepto que tiene una maestría en Derecho, lo que significa que está en su oficina de 9:00 a 17:00 la mayoría de los días. O, al menos, ahí estaba antes de que me enfermara.

Si buscas a un acompañante de viajes de ensueño y con un espíritu entusiasta, Jason es ideal. También le gustan las baratijas pequeñas: cucharas para degustación, frasquitos o una escultura miniatura de una pareja sentada en una banca, que me regaló como un recordatorio de cómo empezó nuestra familia.

Ese es el tipo de hombre que es Jason: llegó al ultrasonido de nuestro primer embarazo con flores. Es el tipo de hombre que, ya que siempre se despierta temprano, me sorprende los domingos en la mañana al hacer caritas felices con algo que se encuentre cerca de la cafetera: una cuchara, una taza, un plátano.

Es el tipo de hombre que sale de alguna tienda de autoservicio o gasolinera y dice: “Dame la palma de tu mano” y, voilà, aparece una bola de chicle colorida. (Ya sabe que me encantan todos los sabores excepto el blanco).

Supongo que ya saben suficiente sobre él como para darle “sí” a su perfil.

Esperen. ¿Ya mencioné que es increíblemente guapo? Voy a extrañar ver su cara.

Si todo les suena a que es un príncipe y nuestra relación es salida de un cuento de hadas, no están muy equivocados, con excepción de todas las posibles peleas pequeñas que surgen cuando vives con alguien durante dos décadas y media. Ah, y excepto esa parte de la historia en la que me dio cáncer. ¡Puaj!

En mi libro de memorias más reciente (que escribí antes de que me diagnosticaran), invité a los lectores a enviar sugerencias para que nos hiciéramos el mismo tatuaje, con la idea de que el autor y el lector estarían así unidos por medio de la tinta.

Lo dije muy en serio y pedí que los lectores se lo tomaran en serio también. Llegaron cientos de propuestas. Unas semanas después de haber publicado el libro, en agosto, una bibliotecaria de 62 años de Milwaukee llamada Paulette envió su sugerencia:

La palabra “más”. En uno de los ensayos del libro mencionaba que esa fue la primera palabra que dije (lo cual es verdad). Y, ahora, puede que sea la última (solo el tiempo lo dirá).

En septiembre, invité a Paulette a que se reuniera conmigo en un estudio de tatuajes de Chicago. Ella se lo hizo (era su primero) en la muñeca izquierda y yo me hice el mío en el antebrazo izquierdo, con la caligrafía de mi hija. Es mi segundo tatuaje; el primero es una “J” que he tenido en el tobillo desde hace 25 años. Probablemente pueden adivinar a qué se refiere. Jason también tiene uno, pero con más letras: “AKR”.

Quiero tener más tiempo con Jason. Quiero tener más tiempo con mis hijos. Quiero tener más tiempo para disfrutar de unos martinis los jueves en la noche en el Green Mill Jazz Club. Pero eso no va a suceder. Probablemente, solo me quedan algunos días como persona en este planeta. Entonces ¿por qué hago esto?

Terminé de escribir esto en el Día de San Valentín, y el regalo más genuino (que no sea un jarrón miniatura) que puedo esperar darle es que la persona apropiada lea esto, busque a Jason y empiece otra historia de amor.

Así que dejaré este espacio en blanco a propósito, para que tú y él puedan tener el nuevo comienzo que merecen.

 Con todo mi amor, Amy.


Amy Krouse Rosenthal murió el 13 de marzo, 2017.

Mindfulness en el foro de Davos

El Foro Económico de Davos, en Suiza, es uno de los eventos económicos del año. En el mes de enero, los líderes de las empresas más grandes del mundo, presidentes de muchos países así como secretarios de Estado acuden a esa pequeña ciudad de Europa a conocer las tendencias del año en inversión, liderazgo, etc.

Mindfulness Queretaro Davos Suiza

Mindfulness ha ocupado un espacio en la agenda del foro económico desde hace ya algunas versiones. Con elementos que abonan a las mejores prácticas de liderazgo, mejor interacción de la empresa con los empleados, y tomando el ejemplo de empresas líderes como Google, Nike, Starbucks, ha dedicado espacio a difundir esta antigua aunque simple técnica contemplativa.

¿Por qué mindfulness es importante en las empresas de clase mundial?

De acuerdo al mismo portal del foro (https://www.weforum.org/agenda/2016/01/could-mindfulness-make-you-a-better-leader/), Mindfulness es una excelente herramienta en el lugar de trabajo ya que,

  1. Ayuda a reducir los efectos del estrés,
  2. Mejora la capacidad de enfoque en nuestras actividades,
  3. Expande nuestra creatividad,
  4. Mejora la inteligencia emocional,
  5. Contribuye a hacer mejores empleados, mejores personas.

 

Los invitamos a la charla “Mindfulness en el foro de Davos”, a celebrarse el próximo,

SÁBADO 11 DE MARZO, 2017

11:00 – 12:30 PM.

Centro Educativo y Cultural del Estado.

Salón “La Pecera”. Acceso B. Planta baja.

Incluye ejercicios mindfulness.

Aunque es recomendada para todo público, se colocará el énfasis en personas que tienen un empleo en alguna oficina, y quieren mejorar su productividad. Gerentes, líderes de proyecto.

La entrada es gratuita.

¿Adiós al empleo?

Día con día se suman voces a este problema futuro: los robots, las aplicaciones de inteligencia artificial colocarán a nuestros descendientes, a nosotros en una competencia por puestos de trabajo. ¿Se puede competir contra una máquina por un empleo? La Revolución Industrial vio al ser humano perder sus empleos a raíz de la máquina de vapor. Desde aquel entonces, la humanidad no se veía envuelta en un problema de esta magnitud.

Sin embargo, no es un debate que se esté dando en las escuelas, las Universidades. Aunque tenemos una reforma educativa, este tema no está colocado ahí.

No es tanto una visión de futuro, sino presente. Empresas como Amazon, Uber ya están haciendo uso de la inteligencia artificial y la tecnología para eliminar el componente humano. Sin embargo, en México, cualquier usuario bancario con algún problema ha experimentado la frustración de tener qué lidiar con una máquina. En Querétaro, el año pasado tanto BBVA Bancomer, como citiBanamex, en sus emblemáticas sucursales del Jardín Zenea, sustituyeron la mayor parte de sus cajeros humanos, por máquinas automáticas. Incluso, ya reciben pagos con billetes. La Comisión Federal de Electricidad, hace tiempo que dejó en manos de las maquinitas los cobros de luz.

¿Qué empleos quedarán disponibles? ¿Nos acercamos al fin de la humanidad, de manera como la conocemos? Sin embargo, no todo queda en esto. Más del tema en La Jornada, ¿adiós al empleo?

Usando mindfulness, la atención plena, nos percatamos que el mundo apunta a dejar de estar en contacto directo unos con otros.

Quiero vivir en un fraccionamiento exclusivo, con acceso privado. Mi auto particular, una empresa propia. Mis hijos van a una escuela particular, y los fines de semana hago el súper en SAMS, donde me piden mi membresía de exclusividad.

Propio, exclusivo, particular, privado. Palabras que usamos como sin nada, pero que ya impactan la mayor parte de nuestro lenguaje.

Algo que en lo personal me inquieta: ¿llegaremos a competir con una máquina por una pareja? La película Her, de 2014 ya tocaba este tema.

¿Llegaremos a ser tan excluyentes, que incluso tengamos una pareja con inteligencia artificial, y que sí sea exclusiva in extremis? Hoy sólo tengo preguntas, muy pocas respuestas.

Los cambios radicales que necesita la educación

El pasado sábado 25 de febrero, 2016, tuvimos la charla  Mindfulness y la escuela de Harvard, institución educativa donde se ofrece esta técnica milenaria, adaptada al presente.

Mindfulness Queretaro otro modelo educativo

Marc Prensky, quien propone un nuevo y revolucionario modelo educativo

Junto con el tema de mindfulness, revisamos el modelo educativo actual. Una posible conclusión de la charla es que la educación, tal y como la conocemos y que nosotros tuvimos, debe sufrir cambios radicales para adaptarla a las necesidades de quienes hoy son pequeños, pero en un máximo de 20 años serán adultos.

Las tareas, y también las asignaturas han de sufrir una metamorfosis y, al igual que ahora sucede en nuestros empleos y las empresas, trabajar por proyectos delimitados, de manera que las y los estudiantes entren lo más pronto posible en contacto con el mundo real.

Para leer más, recomiendo seguir la liga del artículo No necesitamos exámenes ni asignaturas, publicado en El País.